Roger Waters y su encuentro con las familias de los héroes de Malvinas

Actualidad 13 de noviembre de 2018 Por
Cuántas veces decimos que el universo conspira para que algo suceda, otras, solo pensamos en cuántas personas unidas pueden lograr que algo maravilloso suceda. Hace falta que uno mueva la primera pieza, movilice a otros, arrastre a los negativos y ayude a que los que no comprenden el valor de los hechos se sientan pequeños ante la inmensidad de ese universo y den un paso al costado.
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Es inexplicable comprender por qué nuestro país en el que desde 1983 cuando recuperamos la democracia a la fecha, pasaron cientos de legisladores, gobernadores, varios presidentes de la nación, entre otros cargos, ninguno haya movido la pieza para que los jóvenes caídos en Malvinas fueran reconocidos y dejarán de ser soldados argentinos solo conocidos por Dios.

  Julio Aro llegó a nuestra ciudad contando su historia, ex combatiente de Malvinas que se prometió lograr que los jóvenes fueran identificados. Movió cielo y tierra, faltaba el ok de argentina, insensiblemente eran los nuestros los que movían el pulgar para la identificación por parte de la Cruz Roja.

  Fue la periodista Gabriela Cocciffi, compañera de ruta de Julio Aro en la lucha por Malvinas, quién tuvo la idea de enviarle una carta al músico Roger Waters. Ella misma lo cuenta en Infobae “el compromiso de Waters con estas madres fue la llave que permitió que la causa por la identificación de los caídos en Malvinas-impulsada por el veterano Julio Aro y esta periodista de Infobae-, que durante años había sido ignorada por las autoridades, finalmente tuviera apoyo oficial”.

  “Todo comenzó por un correo electrónico. El músico británico recibió tres días antes de la Navidad de 2011 un email, que le envié yo, en donde le contaba sobre el sufrimiento de estas madres que no tenían una tumba en el cementerio de Darwin donde dejar una flor o llorar a sus hijos. Su empatía por el sufrimiento de los más vulnerables, su compromiso con los derechos humanos, y su historia personal -su padre murió en la Segunda Guerra Mundial, en Italia, y su cuerpo nunca fue hallado- hicieron que el autor de The dark side of the moon abrazara la causa como propia”.

  “En su viaje a la Argentina en 2012  le pidió a la presidenta Cristina Kirchner por los soldados argentinos, por las madres, por sus nombres. Pero no se conformó solo con eso: escribió al ministerio de Relaciones Exteriores británico, a la Cruz Roja Internacional, habló con los embajadores ingleses en los distintos países a los que lo llevó en ese entonces su monumental tour The Wall, y finalmente envió una conmovedora carta a la Asamblea Legislativa de las islas donde los instaba a actuar”.

  "A la luz del reciente ruido de sables entre Londres y Buenos Aires, sería algo hermoso para los isleños elevarse por encima del cuerpo a cuerpo y tomar el terreno moral más elevado. Sé que este es un tema complejo, y que mi comprensión del mismo puede ser incompleta, pero, al igual que mi padre y mi abuelo antes que yo, también sé que casi siempre hay algo correcto que hacer. Humildemente espero su respuesta", escribió Waters.

  La respuesta llego, se movió la pieza clave y los soldados comenzaron a ser identificados, entre ellos Juan Domingo Rodríguez. Las familias volvieron a Malvinas y caminaron lentamente a la tumba donde ahora sí, descansan con su nombre.

  Roger Waters fue la pieza clave que ayudo a Julio Aro y a la periodista Gabriela Cocciffi a mover este gran anhelo, y el martes por la noche, previo al recital que brindó en el Estadio Único de La Plata, pidió conocer a las mamás. Allí estuvieron ellas, y ahí estuvo Rosa Rodríguez, quien invitó al concejal Rene Lucesoli para que la acompañara. “Él siempre está presente, hace muchos por Malvinas, hizo mucho por Mingo y sentí que debía invitarlo a él”.

  “Cuando se acercó a nosotros nos dijo que estaba muy agradecido, cuando nos vio se emocionó, nosotros no aguantamos mucho tampoco”. “Junto a Julio Aro trabajaron para reconocer a Mingo y a todos los chicos. Estuvimos en el estadio en un cuarto y después nos invitaron al recital”.

  Rosa contó que “el show muy lindo, nunca había ido a un recital, después no nos queríamos venir”. En un momento se puso el poncho que minutos antes le regaló la hermana de un héroe de Malvinas y allí ante todo el público habló al respecto, el público desvolvió el gesto con un intenso aplaudo. 

  “Con las mamás nos habíamos visto hace cuatro meses más o menos, ellas estaban muy emocionadas, él pidió que fuéramos, es un gran gesto, no se paga con nada, queda en la historia por lo que hizo. Mi mamá debe estar muy feliz y descansa en paz. Todos ellos hicieron posible esto, somos una familia”, contó Rosa.

  Idas y vueltas, más de 30 años para alcanzar el descanso en paz de los chicos de Malvinas, la identidad que es tal vez el bien más preciado para una persona. Todo ello se dio porque las personas que estuvieron en la noche del martes en el recital de Roger Waters, complotaron para que ello suceda. Movieron la gran pieza.