Cambio de identidad: el derecho a ser quién uno quiere ser

Actualidad 25 de abril de 2019 Por Ale Sachetti
Octavio Pinto contó su historia sobre el cambio de identidad
octavio

  Ser quién uno quiere ser es fundamental en la vida y cuando el Estado está presente,  las trabas que pueden presentarse resultan ser, tal vez, un poco menos complicadas. En nuestra ciudad, hace pocos días atrás, Barby Pinto expresó a través de las redes sociales que su lucha por sus derechos y su identidad, dieron un paso más. Desde ahora es Octavio Pinto. 

  La Ley de Identidad de Género, sancionada el 9 de mayo de 2012, reconoce el derecho a la identidad de todas las personas a mostrarse tal cual se autoperciben, permite también desde una perspectiva jurídica la inclusión y el acceso a derechos e igualdades a los miembros de la comunidad trans.

  Argentina, que está a la vanguardia en las leyes de igualdad de derechos a nivel mundial, es junto a Dinamarca el único país que sólo exige la expresión de voluntad de la persona para lograr el cambio de nombre su identidad de género autopercibida.

  La normativa establece “la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo” para el cambio de identidad registral. Es decir, que toda persona tiene derecho al reconocimiento de su identidad según su percepción, y que debe ser tratada conforme a ella en todos los espacios institucionales e instrumentos que la acrediten.

  Fue la primera ley en el mundo que no requiere diagnósticos médicos o psiquiátricos, ni operaciones de cambio de sexo. Toda persona mayor de 18 años podrá solicitar la rectificación registral del sexo y el cambio del nombre de pila, cuando no coincidan con su identidad de género, siempre que sea libre voluntad sin distinción de edades, inclusive con un régimen especial si se tratara de menores “a través de sus representantes legales y con expresa conformidad del menor”.

 La libertad de ser, el derecho a la identidad, son fundamentales para cada persona, la sociedad tiene que eliminar las barreras innecesarias que pone.