Descubren baldosa en memoria del profesor "Pato" Lacoste en la esquina de la Escuela donde dicto clases

Actualidad 26 de marzo de 2019 Por Ale Sachetti
“La memoria no existe como tal en sí misma; sí hay recuerdos, hay huellas, a veces hay pedacitos rotos, como decía Gelman, pero la memoria necesita ser construida, y cuando se construye se construye colectivamente”.  
DSC_0298

 El 4 de septiembre de 1943 nació en la ciudad de Lobos, Luis Oscar “Pato” Lacoste,  profesor de literatura del colegio Nacional de la vecina ciudad desde el año 1968 y profesor en la Escuela de Educación Media N°1 de Roque Pérez.

   Su última clase fue dictada el 14 de octubre de 1976, un día antes de su secuestro y desaparición, el 15 de octubre de 1976. A partir de ese momento se computaron las inasistencias, declarándose el   13 de julio de 1979  cesante abandono de cargo.

  En el 2014 la comunidad educativa del instituto 153 de formación docente de Lobos impulsó la  reparación histórica sobre el legajo del Profesor Luis Oscar Lacoste logrando remplazar el  “cesante por abandono de cargo” por “ausencia por desaparición forzada”  en la escuela de educación secundaria N°1 (escuela media).

  El domingo al mediodía con la presencia de Mariano Lacoste, hermano del profesor y de Silvana Nicolini integrante del colectivo por la memoria y derechos humanos de la ciudad de Lobos, el Intendente Interino José Luis Horna, la Secretaria de Gobierno Graciana Uruslepo, el concejal Lucesoli, funcionarios y vecinos de nuestra comunidad, compartieron el momento en el que se descubrió la baldosa.

  “Las baldosas por la memoria constituyen una marca en el pueblo, permiten reconstruir la historia de vida, reivindicar su compromiso político y recuperar la historia de los militantes populares secuestrados, torturados y desaparecidos por la última dictadura cívico militar”.

  La municipalidad de Roque Pérez descubrió la placa para recordar por siempre al profesor Luis Oscar “Pato” Lacoste.

Ausencia de la comunidad educativa de la escuela:

  Lamentablemente la comunidad educativa de la escuela no participó. Consultada la directora Mónica Pijuan dijo no “saber que se haría este acto”, “personalmente cuando llegue pensé que estaba arreglando las veredas” (el día que se colocaron para luego descubrirlas). En diálogo con ella dijo además que luego se puso al tanto, considerando que por un lado la escuela recibió la invitación donde figuraba el cronograma de actos y por otro lado en carácter de concejal también recibió la misma invitación. Sin embargo nadie estuvo presente.   

  No obstante eso y luego de la conversación con la directora reflexiono sobre lo que nos pasa cada uno de nosotros y el significado que tiene el 24 de marzo, los desaparecidos, el olvido, la tortura, el desconcierto de las familias y el reamarse cada día un poco más.

  No es tiempo de críticas respecto a por qué no estuvieron, son momentos difíciles para la sociedad y cada uno sabe sobre su responsabilidad social como directivo, la responsabilidad de la escuela y en este caso la suya como concejal de un bloque (Cambiemos) del que ninguno de los concejales participó en los actos del 24 de marzo.

  Como dice al principio de esta nota hay que reconstruir colectivamente la sociedad, por ello, quizá, a modo de sugerencia para la escuela sería muy positivo que se invite a quienes fueron alumnos del profesor Pato Lacoste a conversar con los alumnos actuales, a contarles quién fue, qué le paso, por qué esta desaparecido.

  Todos debemos sanar esta tremenda herida y las escuelas no pueden estar ajenas a los hechos recientes de nuestra historia que aún genera dolor porque sus protagonistas son nuestros propios vecinos. La escuela no puede seguir negando, no contando la historia de un docente desaparecido, un docente que de un día para el otro dejó de recorrer los pasillos, las aulas, lo dejaron de ver sus alumnos, sus compañeros de trabajo.  

  Desde hace varios años ex alumnos de la secundaria solicitaron que la biblioteca de la escuela lleve su nombre, hecho que aún no pudo concretarse. La directora dijo a este medio desconocer esta iniciativa, deberían entonces, los ex alumnos o quienes estudian en la actualidad volver a sugerir esta propuesta.    

  Desde el sentimiento que cada uno tiene, pero por sobre todas las cosas desde el compromiso social, la comunidad educativa debe comenzar a reparar el silencio de todos estos años, como así también la ausencia de este domingo.

   Teniendo en cuenta que desde el domingo 24 de marzo todos sus estudiantes caminan sobre la baldosa que lleva su nombre, invitar a los ex alumnos del docente o incluso a su hermano para que les cuenten quién fue y qué le paso, sería un paso importante. Hay que comprender que como sociedad tenemos que sanar heridas, este puede ser un buen inicio.   

Te puede interesar