Acto por la Verdad, la Memoria y la Justica: “la victoria es la lucha permanente por los valores esenciales de una democracia”

Actualidad 24 de marzo de 2019 Por Ale Sachetti
En este pequeño lugar de la patria hubo pañuelos blancos, testimonios, emoción, recuerdos y homenajes. En la Plaza Paula Albarracín donde se encuentra ubicado el monumento por la Memoria, la Verdad y la Justicia, se realizó el acto por el 24 de marzo.

  Con la presencia de las escuelas de nuestra ciudad, vecinos y autoridades, tras izarse las Banderas Nacional y Bonaerense, se entonaron las Estrofas del Himno Nacional Argentino.

  La Directora de la Escuela Secundaria N°3 del Paraje Tronconi, Anabel Comesaña y dos alumnas contaron a los presentes el trabajo realizado en las aulas cuando participaron del proyecto “Jóvenes y Memoria” quienes además, en su momento, colocaron una placa en la Plaza Paula Albarracin. Fue un momento de gran emoción para todos los presentes, por lo que significa que una escuela tome esta iniciativa y acompañe a sus alumnos.

  El Movimiento Feminista y de Derechos Humanos de Roque Pérez realizó la intervención  artística colocando Pañuelos blancos en la Plaza. Una de sus integrantes leyó lo siguiente:

Memoria, Verdad y Justicia por nuestras mujeres víctimas de la dictadura cívico-militar que se extendió entre 1976 y 1983:

Hoy queremos recordar a nuestras compañeras, aquellas que fueron víctimas de múltiples expresiones de violencia en el marco del terrorismo de Estado.

En la última dictadura cívico militar argentina se desarrolló un particular ensañamiento sobre ellas, quienes eran consideradas doblemente transgresoras, tanto de los mandatos que las confinaban al mundo del hogar como del orden social que se debía conservar.

No fue azar, la violencia sufrida por las mujeres en los centros clandestinos de detención fue específica, sistemática y planificada.
  Manoseos, desnudos forzados, violaciones y la amenaza constante del abuso sexual. La violencia sexual fue un delito específico en los centros clandestinos de detención de Argentina. Durante mucho tiempo estos crímenes estuvieron invisibilizados por el tratamiento judicial de las causas, en donde se “confundían” con tortura, sólo en un puñado de casos se contempló que los abusos y violaciones contra la integridad de las mujeres también fueron parte del plan genocida.

La invisibilización de esta violencia sexual contra las mujeres guarda una estrecha relación con la naturalización de la violencia contra nosotras en la actualidad. 
El terrorismo sexual se utilizó para disciplinar y someter a las presas, pero también dio un mensaje claro a toda una sociedad, qué lugar debíamos ocupar.

Gracias a la lucha de muchas logramos un primer fallo judicial que sentó un precedente, fue en la ciudad de Mar del Plata en el año 2010. Un tribunal condenó a Gregorio Rafael Molina a prisión perpetua por los crímenes cometidos en la "Cueva", centro clandestino que funcionó en la Base Aérea de esa ciudad.

Pero estas formas tan atroces como sistemáticas de violencia, no fueron la única herramienta de ese disciplinamiento de género. A ellas se sumaron la apropiación ilegal de sus hijos, el robo y cambio de identidad de sus bebés, la persecución de madres y abuelas. 
Con ellas estamos, por ellas luchamos, seguimos luchando por sus nietos que aún no conocen su verdadera identidad.

La desnudez continúa, la humillación, los embarazos y abortos clandestinos, el sometimiento a la esclavitud sexual.
  Faltan hijos, nietos y bisnietos, pero también seguimos en la lucha levantando nuestros pañuelos por ellas, mientras las nuevas generaciones levantamos nuevos pañuelos por todas nosotras.

COMPAÑERAS TORTURADAS, VIOLADAS, DESAPARECIDAS Y ASESINADAS PRESENTES, AHORA Y SIEMPRE.

 

Luego los niños del CAI junto a autoridades inauguraron los juegos de la plaza, previo a ello se pronunciaron las siguientes palabras:  

 

Juan Pablo Moyano Altamirano era un niño, en abril de 1983, cuando atendió la puerta de su casa y se encontró con un vendedor ambulante que le ofrecía corbatas. El desconocido era su tío. A veinte metros, un grupo de abuelas espiaba para saber si ese pequeño era –o no– el hijo de Elba Altamirano y Edgardo Moyano, desaparecidos en 1976. Meses después, Juan Pablo recuperaba su identidad.

Así –cuerpo a cuerpo, arriesgadas – fueron las primeras estrategias empleadas por Abuelas de Plaza de Mayo para localizar y restituir a los nietos desaparecidos, durante la última dictadura militar. A medida que los niños crecían, la organización fue ensayando diferentes campañas, vinculadas a la edad de los nietos y al contexto.

El tiempo pasa y los chicos crecen, los relatos deben ser diferentes, la búsqueda de los nietos cambia las formas, pero no el objetivo principal: recuperarlos y que ellos recuperen su identidad.  En el día de hoy, en esta plaza Paula Albarracín, se inaugura un sector de juegos, quizá una iniciativa que debería reproducirse en todos los pueblos y ciudades del país, por los momentos no vividos entre los niños, sus padres y abuelas. Porque los nietos que no caminaron por las plazas de la mano con sus abuelas, hoy, quizá la mayoría debe tener sus propios hijos, y en estas plazas, en estos espacios donde se fortalecen los vínculos y la identidad, muchos de ellos pueden sentir la necesidad de preguntarse quiénes son. Sumaremos así nuestro aporte para que recuperen su identidad.

Por los juegos no vividos, que se recreen cientos de miles de plazas en todo el país para seguir recuperando sonrisas.

 

  Seguidamente se dirigió a los presentes el Intendente José Luis Horna quien sumamente emocionado destacó que “me resulta más emocionante que otros años hablar”, “la presentación de la escuela de Tronconi realmente me emocionó”. “También me emocionó la presentación de tantas banderas”.

 “Las palabras de Cecilia hablando de lo que fue la tortura contra la mujer y el trabajo de los pañuelos blancos”. “Porque en la dictadura, en silencio, cuando alguno de nosotros no podíamos hablar, que estuvimos años sin hablar, había un grupo de madres que caminaba por Plaza de Mayo”. “Me emociona mucho ver estos pañuelos blancos desplegados en la plaza, en un rincón de la patria donde la memoria sigue vigente”.  

 “Nosotros sin odios y sin rencores tenemos que volver a reconstruir la patria, salir de este pozo en el que nos han metido con concentración de la riqueza, con darle importancia a las cuestiones del petróleo, que el país sea nada, eso es lo que ocurre en nuestra patria, vamos a reconstruir una patria de amor, de pleno empleo, porque nuestros compañeros dejaron la vida por esa patria, cuando despedíamos a un compañero caído decíamos “hasta la victoria siempre”, con el paso del tiempo me di cuenta que la victoria es la lucha permanente de todos los días, es la lucha permanente por los valores esenciales de una democracia”.