"Queremos vivir en paz"

Actualidad 24 de marzo de 2019 Por Ale Sachetti
En el mes de noviembre del año pasado la tranquilidad del barrio del hospital comenzó a cambiar, los vecinos que conforman alrededor de seis manzanas fueron notando que a todos les robaban bajo la misma modalidad. Sin embargo, no creían que se podría tratar de la misma persona. Estiman que “habría robado en 30 casas”.
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 En diálogo con nuestro medio, cinco vecinos nos invitaron a conversar sobre todo lo que les pasó desde noviembre a la fecha, no sólo con el ladrón, sino con el silencio de la policía, las recomendaciones para que no hicieran las denuncias y la inexistencia de la justicia local.

  Los "manejos sucios" paralizaron a unos, pero no a todos y eso fue lo que paso, el barrio se unió, levantó la voz y fueron escuchados.

  A veces parece que las historias de robos y connivencia policial le pertenecen a otros pueblos, que en Roque Pérez los delitos son aislados y que no comprometen más que al que entra a robar, sin embargo los vecinos entendieron que lo que pasaba en su barrio tenía otros matices.

 Contaron que “hace al menos 20 días armamos un grupo de wasap y llegamos a la conclusión que la misma persona es la que entró a robar a todos lados, que utiliza la misma metodología de robo: entraba de noche, sin que se diera cuenta y nos llevó plata o elementos de valor que podía vender rápido”.

  En una de las casas entró a robar “tres veces, la primera fui a denunciar porque quería recuperar los documentos que estaban en la billetera, el policía que me atendió me dijo que no me convenía hacer la denuncia, que era por ahí más fácil pedir que me los devuelvan publicándolo en las redes sociales, la segunda no fui porque era un par de zapatillas y en la tercera me robo alrededor de 10 mil pesos”.

  La vida en el barrio comenzó a modificarse, colocaron cámaras, rejas y no dejan nada cerca de las ventanas. Contaron que “nunca nos llamaron de la Ayudantía Fiscal, recién esta semana por el lío que se armó, aunque sólo a dos de las personas damnificadas, a nadie más. Tampoco si quedó en denuncia o exposición, no tenemos la copia, no sabemos qué hicieron con las declaraciones en la comisaría”.

  Se estima que entró a robar a alrededor de 30 familias distintas porque después a cada uno de “ellos les robó varias veces”.

  Los vecinos dijeron que “”primero no teníamos noción de que podía ser la misma persona, nos alertó un familiar de la mujer. En una de las casas que Zarlengha quiso robar, salió corriendo y dejo la bicicleta, la persona de la casa la llevo a la comisaria y ahí la fue a buscar la mujer del ladrón y se la dieron, nunca generaron una causa por eso, nunca preguntaron qué paso, ni nada. Las denuncias contra él no tenían agravantes como para estar preso, estaba indicado en la mayoría, pero para nosotros no fueron hechos menores".

  En una de las casas quedaron sus huellas y recién ahora “me llamaron  para decirme que las huellas dieron positivo, me llamaron de la Ayudantía y me pidieron que les amplié la declaración, ahí les dije que entró dos veces más a robar. El día que dejo las huellas fue porque rompió la ventana que da a la calle, nosotros estábamos de vacaciones y se quedó mi hermana, cuando ella escucho un ruido se asomó por la ventana y chocaron las cabezas, ella quedo golpeada, llamo a la policía, no le hicieron hacer el precario médico, la casa quedo abierta y no dejaron un patrullero porque no tenían, ni siquiera un policía parado en la esquina vigilando, se fueron como si nada hubiera pasado”.

  “Si la comisaría hubiera tomado las denuncias la situación contra esta persona hubiera sido distinta”. En otra casa robo en febrero, “sacaron las huellas y aún no sé qué paso. Entró mientras dormíamos, estuvo en la habitación de los nenes y nos dimos cuenta a la mañana por las cosas que faltaron”.

  “Cuando empezamos a averiguar todo lo que estaba pasando, te enteras qué policía lo cubría, acá el dolor es el chorro más el entorno, es la complicidad con algunos policías”.

   Los vecinos agregaron que “una de las personas del grupo lo puso al tanto al Intendente Horna a quien le agradecemos. Nos llama la atención que estuvo solo, solo con todo, creemos que los poderes (Ejecutivo, legislativo y Judicial) tienen que estar más unidos, no la justicia por un lado, la policía por el otro, no funciona esa cadena, con esto se puso en evidencia. No estamos desconformes con Horna, pero nos llamó la atención la forma, cómo el intendente se manejó tan solo en todo momento, discutiendo con la policía, que la policía lo sacó, el allanamiento ese que no tuvo sentido. Era el intendente contra todos y nadie lo ayudaba. Dónde está el resto de los políticos, los concejales, la oposición, no apareció ninguno”.      

  Sobre los cambios de lugar de trabajo de los policías que ellos indicaron: Bemba y Núñez señalaron que “están bien los cambios, pero no a dónde, no son suficientes, los apartaron del problema, pueden hacer lo mismo desde el lugar donde están”.

  Uno de los casos más resonantes de los últimos tiempos fue el robo por quinta vez al kiosco El Tata, ese día todos los medios hicieron público que a la mamá de las dueñas del kiosco le robaron la recaudación del mismo: 30 mil pesos mientras dormía, nadie se acercó de oficio a saber qué le paso. La señora vive en el mismo barrio en cuestión.

 Otra familia expuso que “nos robo en noviembre. Hicimos la denuncia. Nos llamaron de la comisaria y de la Ayudantía fiscal. Pero nunca vinieron los peritos”.

  Los vecinos manifestaron además que "Belén Sala la pareja de Zarlengha nos dijo cuál es el policía que les marcaba los lugares dónde robar y Zarlengha cuando se fue para Saladillo, salió amenazándonos a todos". “Sentimos mucha impunidad”.

  Los vecinos aclararon que “nosotros esperamos más, que se tomen las denuncias, que la policía o la ayudantía fiscal tengan más elementos para detenerlo, porque así no podemos vivir tranquilos”.