Turismo Roque Pérez

Actualidad 05 de enero de 2019 Por Ale Sachetti
Cuentan que alguna vez dijo Jorge Luis Borges que ¨…Todos los pueblos del interior de la Provincia de Buenos Aires son iguales, y lo son tanto, que las explicaciones para intentar demostrar sus diferencias, son también idénticas…¨, con perfecta conciencia de este antecedente, voy a demostrar porque Roque Pérez es distinto y las razones de que vale la pena visitarlo.
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  Roque Pérez no tiene una sola avenida ancha de doble mano para circular, su trazado urbano, es un verdadero laberinto, recorres cuatro cuadras y se termina la calle, doblas y vuelta a chocarte la pared, así, en todas las direcciones que lo intentes, como invitando a los forasteros a recurrir necesariamente a cualquiera de nuestros habitantes para que lo guíen en conocer nuestra ciudad, so pena de intentar –como decía el Maestro- salir solo por arriba de este trazado endemoniado.

  En lo que hace a lo simbólico institucional, también Roque Pérez se apartó del típico diseño de la ciudad implantada por la colonización española; municipalidad, iglesia, escuela, club social, sobre la plaza principal, no señor, no tenemos club social y la Municipalidad no está en la Plaza.  En un análisis exegético de esta realidad, concluimos que Roque Pérez, haciendo honor a ese hombre, es hija de la masonería y no es casual que el poder laico, este separado del poder religioso, que solo haya escuela pública, que nunca hubo colegios confesionales, que tampoco haya ahora escuelas privadas laicas o religiosas, que el trazado histórico, sea laberíntico, pero no deja de ser perfectamente geométrico.

  No tenemos familias patricias, no hay casonas de la aristocracia, no tenemos grandes latifundios, no existen los pool de siembra, somos un pueblo hijo de los chacareros que vinieron, a fines del siglo XIX y principios del XX, de Italia, de España, del Pais Vasco, a trabajar pequeñas fracciones de tierra y a criar ovejas, algunos de cuyos hijos y nietos son hoy nuestra burguesía agrícola sojera, pero que fieles a ese origen de gringos de ¨pata al suelo¨, todavía, pese a su ostensible evolución económica, sientan muchas veces el culo en el tractor o la cosechadora y recuerdan sus épocas de alpargatas gastadas.

  A esta sociedad, capitalista pero no tan desigual, le hacía falta un designio mágico o divino para obligarnos a sostener ese mandato de una comunidad igualitaria e inclusiva.  Y los planetas se alinearon y el destino nos regaló que acá, en los suburbios de ese indescifrable tramado urbano, en un humilde rancho, un día 7 de octubre de 1895, hijo natural de una India Tehuelche, naciera Juancito Sosa, uno de los hombres más extraordinarios del Siglo XX, como fue el Gral. Juan Domingo Perón y que esa infancia humilde, andando a caballo con Sixto Magallanes y cuidando ovejas, ayudaran moldear su personalidad y sensibilidad con los pobres y los trabajadores.

  De este contexto histórico y sociológico , hemos armado nuestro relato, porque la identidad y la memoria se construye con un relato que nos unifica, y con él hemos plasmado una reconstrucción de esa historia que podemos recorrerla  en nuestros distintos circuitos turísticos, porque en los viejos galpones del Ferrocarril hemos hecho un centro de actividad cultural y exposiciones que deja boquiabierto a los visitantes, porque en la zona rural le hemos dado vida a los viejos almacenes de campo que culminan con una noche mágica el primer sábado de cada año en una fiesta extraordinaria donde se pueden recorrer cada uno de ellos y en todos encontrar una historia, un espectáculo, una comida tradicional particular, porque en el medio del campo sobre un camino real, los inmigrantes italianos construyeron un cine, si un cine, que estuvo en ruinas y abandonado, pero que hemos puesto en valor y es una joya histórica y arquitectónica que explica por si sola la realidad económica y social de los últimos 100 años. Fue reinaugurado con ¨Cinema Paradiso¨ y lamentamos profundamente que se nos muriera Leonardo Favio sin conocerlo.

  El Rancho de Perón, Monumento Nacional por ley de la Nación, es un templo, que a esta altura,  los roqueperenses sin exclusiones (tal vez por aquello de que peronistas somos todos), cuidamos y nos sentimos orgullosos de tenerlo, de saber que hemos resguardado como un valor durante años la verdad histórica, frente a los embates de la hipocresía del poder  y de las instituciones militares.

  Una comunidad que se precia de luchar cotidianamente por una sociedad de iguales, tiene las mejores plazas, los mejores espacios públicos, los mejores parques, equipados para la recreación y para la práctica de todos los deportes, (recientemente hemos inaugurado una cancha de césped sintético municipal), porque en Roque Pérez, la educación, la salud, la cultura, la actividad deportiva, son todas ellas públicas y gratuitas.

  A más de todo lo dicho hasta aquí, estamos los habitantes de Roque Pérez, cordiales, hospitalarios, siempre con la mano tendida, porque estamos moldeados por crecer en un lugar, donde desde siempre nos encontramos, en la escuela, en los clubes, en las plazas,  en el único hospital.

  Podría seguir dando razones para desmentir a Borges o para asegurar que Ricardo Piglia, que  tendría una visión parecida de los pueblos de nuestra provincia, no se inspiró en Roque Pérez, para describir magistralmente las andanzas de las hermanas Belladona, el crimen de Tony Duran y las investigaciones del Comisario Croce, no hay aquí familias de abolengo, ni diferencias de clases sociales.

 Siempre quise saber cuál era esa ciudad, pero Piglia se murió y me dejó el disfrute de su escritura  y esa hermosa intriga.

Intendente José Luis Horna