07-01-2018
Cultura y espectáculosTurismo

Mágica Noche de Los Almacenes

  La lluvia se anticipó el viernes y mejoró los caminos. El sol brilló desde el amanecer el sábado e iluminó los almacenes de campo. Desde temprano, los organizadores de cada almacén comenzaron el trabajo de hormiga para acarrear todo. Armar las mesas, tablones, sillas, iluminar, decorar, poner la bebida al frío, armar las parrillas, la leña, los escenarios, el sonido, prender el fuego y allí estuvieron los parrilleros párrafo aparte para los creadores de exquisitos manjares. 

  Todo ello sumado a lo organizado los días previos: comprar la comida, armar los equipos de trabajo, bajar la luz porque se necesita mucha energía para la magnitud del evento. Más aún, las semanas previas organizaron la grilla de artistas, las publicidades para difundir cada almacén, recepcionar los llamados de diversos puntos del país y mucho más. 

  Almaceneros, grupos que alquilaron almacenes, instituciones, grupos de artistas, vecinos, se agruparon y dieron vida a la fiesta de la ciudad, La Noche de Los Almacenes de Campo. 

  Coordinados por el municipio, la pata fundamental de este evento nacional. ¿Cómo se entera la gente y viene a Roque Pérez? Pregunta que se escuchó en varios almacenes. La difusión se realiza durante todo el año en distintos eventos turísticos en los que participa el municipio. De la misma manera que a través de los artistas que son Embajadores Culturales, tal es el caso de Ballet La Azotea y Simplemente Raíces, que en cada show en el que participan, promocionan la noche de los almacenes. Al igual que el conjunto musical Los Pampas.

  La difusión es también en medios nacionales, en la noche del sábado, hubo periodistas del Diario La Nación, medios regionales, de la provincia de Buenos Aires, productores audiovisuales grabando documentales y muchos aficionados que sacan fotos y difunden el evento en sitios web. Sumado a los medios locales, lógicamente.  

  El municipio coordina qué almacén participa, qué instituciones se unen a cada lugar histórico y empiezan a armar el rompecabezas de la gran fiesta. Sonido, escenarios, artistas y difusión. Este año, por primera vez no se contó con el apoyo económico de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires, que aún adeuda el dinero con el que se comprometieron el año pasado, según informó el municipio local en reiteradas oportunidades. No obstante eso, cada almacén y sus organizadores, brindaron su predisposición y apoyo al municipio para hacer la fiesta sin contar con recursos y aportando cada uno de ellos todo lo que estuvo a su alcance. En palabras sencillas: se la jugaron. Porque la inversión en carne, comida y artistas, es considerable. 

  Y llegó el sábado y desde temprano comenzaron a circular turistas, no sólo de provincias de nuestro país, había colombianos, mexicanos, brasileños y gente que de vacaciones en Argentina, sumo a su paseo, la Noche de los Almacenes, nuestra noche. 

  La Terminal de ómnibus fue un eje fundamental de información para quienes llegaban. 
  La oficina de Turismo municipal, otro punto de referencia. 

  Cada almacén tuvo su gran noche. Música, comida y miles de personas que disfrutaron de todas las propuestas.

  Desde la mañana Beguerie comenzó a recibir gente, en horas de la noche el público más local, se colmaron las reservas de los tres almacenes Los de Juana, La Perla y La Esperanza e incluso el espacio para campamento y las reservas para dormir y disfrutar de fin de semana en la bella ciudad.

  En El Gramiyal, Susana Calvo contó, “desde las dos de la tarde que pasan fotógrafos y cámaras sacando fotos”. Los autos recorrían los caminos rurales salían para El Descanso que como todos los sábados presentó su propuesta, con exquisita cena, Begueríe o paraban en el Gramiyal.
  La planta urbana de la ciudad tenía todos los restorans y bares colmados de gente.

  Los Baguales, presentó un espacio al aire libre soñado, hermosa iluminación, comida exquisita y buena música. 

  Al llegar a la ruta Nacional 205 es obligación hacer mención a la ardua labor de la importante cantidad de efectivos policiales que brindó seguridad a todos, a quiénes pasaban por la ruta a otros destinos como a quiénes querían llegar a los almacenes. Junto a las patrullas municipales se montó un operativo para que se pudiera llegar por la Ruta 30, con policías en el lugar a dónde bajar para llegar al San Francisco. Y de ahí caminar al Cine Club Colon y a los de Nelly. De la misma manera que de Rene, al almacén de Ramos Generales de lo Gómez y a la Estafeta. Si, lógicamente la cantidad de autos colmo las expectativas, superó a la organización, y claro, será para analizar cómo se organiza el año entrante. Pero es para destacar a cada oficial, a cada inspector de tránsito y al equipo de trabajo del centro de monitoreo que seguían todos los movimiento vía drone y caminando junto a los autos e informando para dónde salir. También estuvo presente el Jefe del Cuerpo Activo de Bomberos Ramón Pierini ayudando en la organización del tránsito.  

  La labor de la policía fue importante en todo el distrito, de la misma manera que camino a Beguerie, no sólo brindaron seguridad sino fueron los encargados de informar cómo llegar a los almacenes, a todos aquellos que vinieron de lejos. 

  Rene contó con su público, el almacén de la familia Gómez que organizó un año más con el Club Sarmiento desbordó de gente. Una organización para sacarse el sombrero, ir llegando al lugar y ver que el público estaba bien acomodado, disfrutando, con un servicio de cantina ágil, sin detenerse un minuto, fue impactante. Allí el baile duró hasta la madrugada. La anfitriona, Chola, dijo a los medios “feliz con esta noche”. 

  De la misma manera que en La Estafeta, una organización brillante, donde el público pudo disfrutar de sentarse cómodamente en el bello parque del lugar. Colorida iluminación, muy buen sonido y excelente atención en la cantina. El show una vez más duró hasta la madrugada. 

  Por ruta 30 se llegó con facilidad al San Francisco, donde la cumbia fue la protagonista del baile. Donde los árboles atajan el frío y el colorido de las luces dieron un marco de lujo. La cantina funcionó a pleno, con muchos amigos y familias ayudando, excelente atención. 

  El Cine Club Colon, la perla, el tesoro de la ciudad, desde la mañana contó con la visita de público, todos queriendo saber sobre la historia, ver el lugar, recorrerlo y allí estuvo Cesar Coltrinari, con el acompañamiento de su familia, contando todo, quién mejor que él para hablar de ese pedacito mágico de Roque Pérez. Sumado a sus tragos y picadas que se fueron como pan caliente.

  Lo de Nelly, la conjugación perfecta entre la almacenera que no cierra sus puertas nunca, que le puso toda la energía desde la primera reunión para aquella loca idea de hacer la noche de los almacenes acompañada por su familia y amigos; junto a Ballet La Azotea, la gran familia que desde el más pequeño al más grande, trabajan, bailan y le dan vida a ese lugar tan especial. Excelentes comentarios de quiénes disfrutaron la fiesta.

  No fueron los únicos lugares, cruzando la ruta estuvo Daniel Dumler que este año se animó a más y presentó su bello lugar en la Noche de los Almacenes, rica comida, canto y baile, la gran noche en La Querencia y en el otro extremo rural, el Bañado, que nunca cierra sus puertas y también se prepara para una noche maravillosa como la de este sábado.

  Una nueva edición paso, una noche donde desbordó la alegría de quiénes organizan, de todos, el municipio que genera una gran apuesta a esta organización, contemplando cada detalle, que no pase nada en la ruta con vigilancia para que la gente viaje segura, en los caminos rurales y todo lo mencionado párrafos arriba. 

  Cada organizador tiene un desgaste que es inimaginable, apuestan a todo, y están a la deriva con el clima, con la respuesta de la gente y con que todo salga como lo planearon. 

  El resultado está a la vista, los errores, se seguirán corriendo para el año entrante. Lo importante es saber qué la fiesta, tal cual lo dijo el periodista del diario La Nación, es la única del país. Es nuestra. Cuesta esfuerzo, tiempo y sumar a todos los roquepereses e incluso a aquellos que a veces quién tiran un poco para atrás. Hay que defender lo nuestro, hay que seguir adelante, mejorando, siendo críticos constructivos y no destruir lo que tanto costó para llegar a este desborde de público de la noche del sábado. Hubo fiesta en cada almacén. ¡Celebramos los buenos momentos!. 
 

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